Plantas de Oaxaca Introducción
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Plantas PoáceasLas Plantas estan ligadas de manera estrecha con la cultura de México y de Oaxaca. El nombre de nuestro país y el de nuestro estado se relacionan con ellas: en náhualt y en otras lenguas indígenas, el nombre de México tiene que ver con el maguey, mientras Oaxaca se relaciona con el huaje, un árbol que tiene hojas color verde bandera, flores blancas y vainas rojas. Ese árbol también da nombre a Huajuapan; muchas otras plantas aparecen en nuestra geografía en nombres como Etla, Zimatlán, Ejutla, Ocotlán, Mihuatlán, Juquila, Pochutla, huatulco y Juchitán. Los pueblos de Oaxaca han usado a las plantas como símbolo para distinguir su tierra y su historia.

     Oaxaca es rico en plantas porque su territorio montañoso es muy variado en climas y suelos. En el Estado encontramos practicamente todos los climas del país, desde los más húmedos hasta los más áridos, y desde los cálidos costeros hasta los fríos de alta montaña. encontramos también muchos tipos de suelo, como resultado de cambios geológicos a lo largo de cientos de millones de años que han producido una gran variedad de rocas. Por efecto del sol, el airte, la lluvia y los seres vivos, las diferentes clases de rocas han formado diferentes tipos de suelo. Muchas plantas requieren cierto tipo de tierra; al variar el suelo, aumenta la diversidad de plantas. Por si fuera poca la variación de climas y suelos, Oaxaca es el centro del área de confluencia de las plantas y animales del norte del continente y sus contrapartes del sur. Algunos grupos encuentran aquí el extremo sur de su distribución, al mismo tiempo que algunos grupos sudamericanos tocan aquí su límite norte.

     Las plantas son una de nuestras mayores riquezas. Los especialistas estiman que en México hay entre 35,000 y 40,000 especies de plantas vasculares, que son las que tienen tejidos especializados para conducir el agua y los nutrientes. Las plantas vasculares incluyen a las plantas con flor (angiospermas), las plantas que producen conos (gimnospermas), y los helechos y sus parientes (pteridofitas). Solamente Brasil y Colombia tienen más variedad de plantas que México. Otros países que sobresalen por su riqueza natural, como China, Indonesia y Australia, no alcanzan la diversodad vegetal de nuestro país. En Oaxaca, los botánicos hasn registrado a la fecha cerca de 8,400 especies, más que en cualquiere estado. Esta cifra se aproxima al total de plantas conocidas en Guatemala y Costa Rica, países vecinos que destacan por la variedad de su flora. Pero a diferencia de los bosques centroamericanos y de amplias regiones de México, en Oaxaca quedan zonas que los botánicos no han estudiado, donde seguramente encontrarán muchas especies más. Preveemos que el inventario de plantas oaxaqueñas va a aumentar de manera sustancial en los próximos años conforme avance la investigación. Algunos expertos piensan que la lista final rebasará las 12,000 especies, una tercera parte del total nacional, si llegamos a documentar las en forma  adecuada, antes que mueran muchas de ellas por el deterioro ambiental que estamos causando los seres humanos.

     Nuestra flora se enriqueció con el intercambio de especies entre las grandes masas continentales al norte y al sur, pero nuestra región ha propiciado además la evolución de varios grupos que podemos considerar propios. el sur de México fue por mucho tiempo un área tropical separada por el mar de Sudamérica y de otras zonas de clima cálido. Aislados por el océano y por los climas fríos hacia el norte, se diferenciaron aquí varios linajes que después colonizaron las grandes zonas tropicales hacia el sur una vez que se formó el puente centroamericano. La flora de Oaxaca se distingue de otras regiones porque incluye varios grupos que evolucionaron en épocas tempranas, algunos de los cuales tienen parentesco con plantas de las zonas tropicales de Asia.

     La historia cultural de las plantas de Oaxaca es tan interesante como su historia natural. En 1966 se descubrieron en el estado los restos más tempranos de un alimento cultivado conocido hasta ahora en todo el continente. Se trata de semillas de calabaza de diez mil años de antigüedad que fueron excavadas en Guilá Naquitz, una cueva cerca de mitla, a unos 40 kilómetros al noroeste de la ciudad de Oaxaca. En el mismo sitios aparecieron las evidencias que conocemos de la domesticación del maíz, unos cuatro mil años después de que comenzara a cultivarse la calabaza. El teocintle, antepasado del maíz, crece en forma espontánea en algunas zonas del Estado, al igual que los parientes silvestres de algunos frijoles, el chayote, el chile, el tomate, el algodón, la vainilla y algunas otras plantas importantes en nuestra vida actual.

     Cuando los europeos llegaron por primera vez a México, encontraron que las civilizaciones indígenas escribían mucho y hacían mucho papel. Algunas de las tintas y las sustancias para fijarlas al papel, así como las fibras para hacer amate, se obtenían de las plantas. Los españoles destruyeron muchos de los códices, los libros del México antiguo. Entre los pocos que sobrevivieron, el grupo más numeroso de documentos precolombinos proviene de la Mixteca. Uno de ellos, el Códice Viena, nos muestra unos pequeños seres humanos con raíces y hojas en el pliego dedicado a la creación del mundo. Esas yerbas humanizadas exaltan el valor que tenían las plantas para los antiguos oaxaqueños en su vida cotidiana y en su literatura. recordemos que las plantas de Oaxaca nos siguen proveyendo de tinta y papel, nos siguen alimentando, y nos siguen vinculando de manera simbólica con nuestra tierra: observemos, si no, el nopal sosteniendo al águila en la bandera, las vainas de huaje en el escudo del Estado, y la azucena de Donají en el emblema de nuestra Ciudad.

Alejandro de Ávila Blomberg
Director del Jardín Etnobotánico de Oaxaca

 
 
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